No puede esperar.
Desde que somos niños, nos pasamos la vida esperando, es esa sensación que tienen los niños de que siempre para hacer algo, tenemos que esperar a...
Nos dicen que para comer chocolate hay que acabarse la comida o que para ir solos al parque tenemos que ser más mayores…
Pero eso los niños no lo entienden, no entienden porque hay que esperar para todo o porque hay que ser mayor para esto o para lo otro.
Cuando crecemos, esa parte inconsciente del niño va desapareciendo y es cuando el joven, el adulto y más tarde el anciano
entienden cada vez mejor que cada cosa en la vida tiene un momento.
Pero ¿Cuándo es el momento? Cuando somos estudiantes creemos que cuando terminen los exámenes podremos salir mas
o cuando estamos trabajando siempre planificamos los días libre que tendremos ese año para viajar, estar en familia
o tomar un café sin las presiones y el estrés del día a día.
Pero ocurre en la vida que los exámenes acaban, los días libres se agotan y el café termina por enfriarse.
Con esto no quiero decir que siempre hay que hacer lo que queramos porque hay responsabilidades y eventos
que no podemos atrasar ni dejar para mañana, sino que a veces hay que dejar fluir el tiempo
y que aunque tengamos que sacar al perro a pasear o acudir a la cita de la peluquería,
siempre habrá un hueco para dar ese paseo que queremos o para tomar esa cerveza a media tarde.
La vida no nos espera y pocas veces nos da una tregua, por eso no podemos soñar durante días o incluso meses con las vacaciones,
o el fin de las obligaciones, porque siempre, nos guste más o menos habrá algo que hacer que no puede esperar.
Todo llega normalmente cuando no lo esperamos, lo bueno o lo malo,
por eso no podemos dejar de lado el pensamiento de que siempre que podamos tenemos que ser felices;
puesto que no hay un momento determinado para sentir una caricia de verdad, para reír mientras esperas el autobús o
para demostrar a los tuyos que les quieres de verdad. Para mañana puede ser tarde porque el autobús ya habrá pasado
y las manos que nos quieren acariciar, estarán acariciando a otros.
Hagámonos un favor no esperemos para nada que pueda hacerse hoy; nos tenemos que hacer un favor ¡no podemos esperar para vivir!
Puedo parecer un loco, pero estoy muy cuerdo.
Pablo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario