La atención individualizada
Hoy, en el cole, mi amiga Carla no ha traido los deberes. La profesora se ha enfadado mucho porque no es la primera vez que ocurre, y siempre la castiga. Carla se pone triste, pero no da motivos para escusar su comportamiento. En clase, nunca presta suficiente atención, y nunca sabe responder cuando se le pregunta. La profesora le repite constantemente que va quedando atrás, y todos los compañeros se burlan de ella. Yo creo, sinceramente, que Carla no es distraida ni tonta, ni creo que tenga dificultades importantes, simplemente su ritmo o métodos de aprendisaje son diferentes al del resto de compañeros. Por ello, la profesora la ha sentado en primera fila, pero nada ha cambiado. Espero que se tomen medidas antes de que sea demasiado tarde.
Como todos sabemos, las personas somos diferentes unas de otras. Y al igual que ocurre en cualquier ámbito de nuestras vidas, en la educación todos somos diferentes. Cundo digo diferentes, no quiero decir ni mejores ni peores, sino con distintas características. Así, en nuestro ejemplo, Carla no se adapta a su grupo de clase, lo cual le ocasiona problemas de entendimiento, y todo ello desencadena en un comportamiento inadecuado. Siempre se espera que los alumnos se adapten al maestro, lo que exige un esfuerzo extra para personas que intentan aprender. Y, por el contrario, no se exige a profesionales de la educación que se adapten a los alumnos, o en todo caso, no se facilita que puedan hacerlo.
Todos hemos vivido momentos en el aula en los cuales la solución a un problema es acercar a los alumnos hacia el profesor. Esta medida no es negativa, ni mucho menos, siempre que sea una medida entre tantas que hay que tomar. Además, me gustaría añadir que, muchas veces, los profesores intentan paliar la falta de atención del menor con excesivas preguntas o castigos para modificar ese comportamiento, y todo esto puede conllevar el riesgo de exclusión entre compañeros.
Por último, recalcar que la culpa no es ni mucho menos del profesorado, sino de la legislación educativa, el ratio de alumnos, los métodos establecidos, etc. Es una suma de la globalidad educativa. Pero, la atención personalizada a los alumnos y las medidas de adaptación de metodologías y contenidos, sin que existan Necesidades Educativas Especiales, ha de considerarse como apropiada para garantizar la igualdad de oportunidades.
Melody Sánchez
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