Recuerdo que no tuve noticia hasta la hora de comer. No tenía un buen día. No acudí a clase y me quedé entre dormitando y reflexionando. Pero un mensaje de texto me hizo saltar de un brinco de la cama:"¿Te has enterado de lo de Madrid?¡Han puesto una bomba!". Puta ETA, pensé yo: no pararán nunca, por qué no nos dejan vivir en paz.
Me fui al salón con rapidez y encendí el televisor. No podía articular gesto o palabra. Gente sangrando, ambulancias de un lado a otro, trenes hechos chatarra o ceniza... Ante aquel panorama solo podía esperar a que hubiese nuevos datos y ponerme en contacto con mis amistades madrileñas. Todos bien, por suerte. Pero lo que mas hacía palpitar a la vez que temblar era el hecho de que ese día yo tendría que haber hecho trasbordo en Madrid camino a Valladolid. Y por un cambio de planes no lo hice, ¿qué hubiese hecho yo sola ante tal grave acontecimiento, en un contexto caótico tan caótico? Hice el trasbordo una semana después y desde luego Madrid estaba triste y desolada. Yo creo que no ha vuelto a ser la misma. Ni lo volverá a ser.
Pues jugamos al juego de la desinformación. Tras una investigación policial chapucera y opaca y un juicio-teatro, la conclusión que se obtuvo fue que el atentado fue llevado a cabo por terroristas islámicos y como represalia a nuestra participación en la Guerra de Irak. El dueño del locutorio donde se vendieron los teléfonos móviles a la cárcel y asunto resuelto. Nunca me he creído esa pantomima; pero es que cada año que pasa ella sola se pone en evidencia y se va cayendo.
A mí me gustaría que alguien me respondiera, a ser posible, cómo se encaja el hecho de que en el año 2001, dos antes de la Guerra de Irak, meses antes del 11-S, Zougham, Zouhier y Trashorras, este último confidente de la policía, robaran a demanda explosivos de la famosa Mina Conchita en Avilés (Asturias) para conseguir explosionar bombas con teléfonos móviles. Y que la Guardia Civil grabara a Trashorras desvelando las intenciones de los terroristas. Grabación que se mandó hacer desaparecer pero que un oficial algo más sensato pegó con cinta en la parte superior de su cajón, pensando que algún día sería de interés. Con ella nos enteramos de todo lo que les acabo de contar.
La segunda de mis preguntas es muy directa, ¿podemos consentir que quien juzgó y sentenció el 11M (el juez Gómez Bermúdez) se presente ante los medios de comunicación asegurando que apenas sabemos nada de lo que ocurrió?¿De verdad no nos vamos a inmutar?¿Vamos a consentir ese "descojone" en toda la cara? Y a seis días de que el único encarcelado, el del locutorio, salga de prisión por cumplimiento de condena.
Yo tuve la suerte de no verme involucrada en la masacre. Otros, no corrieron la misma. Así que no estaría de más ni mal que los españoles nos plantáramos para exigir la verdad. Reapertura del caso. Con 192 víctimas y las circunstancias creo que la condición de crimen de lesa humanidad queda fundamentada y por tanto, dicho atentado no prescribirá nunca. Por mucho que muchos se empeñen en lo contrario.
Si las condiciones que nos imponen son las de jugar a la desinformación, juguemos. Pero las mismas reglas para todos y caiga quien caiga.
Ana Soto

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