" La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad,se puede y debe aventurar la vida".

Afortunados somos pues de libertad de expresión disponer, apresurémonos a un buen uso de ella hacer.
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Mi capitán

Abría los ojos con miedo, por si alguna de las mañanas en la q yo estaba en proceso de recuperación,
sus ojos no estaban allí esperándome, pero no ocurrió nunca,
  durante una semana estuve embriagada con su aura,
otorgándole a mis labios esa posición tan bonita a la que llamamos sonrisa.

Cada día me pedía perdón infinidad de veces,
  culpaba a su caballo todo el tiempo de mal educado, 
realmente me daba pena recuperarme de ese golpe,
  me hacia agonizar la idea de no verlo.

La primera mañana q mi cuerpo me otorgo la posibilidad de rendir
ayuda mas q de solicitarla fue el martes posterior al golpe, 
yo me levante antes de que el considerara que era la hora de deleitarme con su compañía, 
y así dos días seguidos estuve sin verlo, el campamento era muy extenso, 
podían pasar meses para coincidir con una misma persona,
  pero el destino no dejo mucho tiempo sin perdernos en nuestras miradas, 
el me había estado buscando y yo no tenia ninguna pena por dejarme encontrar,
  cada día poníamos una hora en la que pudiéremos coincidir.

El capitán estaba destinado por dos años en el campamento, 
  fue para mi un nuevo renacer, el renacer del amor,
sin premura y también sin tardanza mi cuerpo gozaba de sus manos,
  de sus labios, de su calor, de sus movimientos arrebatados, mis labios ardían bajo el fuego de su boca, 
convirtiéndome por completo en un títere que sólo se movía al son de sus locuras.
Vivíamos una  intensa fogosidad, de amplia carrera para aprender mas el uno del otro,
  mi piel negra hacia q la suya se viera blanca cuando nuestros cuerpos eran solo uno,
  su olor hacia que mis poros hablaran por cada uno de mis movimientos,
  sencillamente la pasión no alcanzaba limites en esa tienda de fácil derrumbe que se convirtió en nuestro hogar.
Tenia la sensación de q el mundo terminaba en sus brazos.

A finales de ese año nos casamos, 
y cuando aun seguía viviendo mi sueño, 
vino al mundo mi primera hija, entonces en ese momento me permití sentirme de nuevo plenamente feliz 
como cuando estaba en Alabama con mis padres en la granja,
  un mes después del nacimiento de Fátima,
  la vida volvió a hacerse paso en mi vientre,  pero cuando supe de la existencia de mi segundo hijo,
mi marido había marchado al frente para hacerse cargo de un batalla con el q iba a dar por terminada la maldita guerra, 
pero fue mas tarde que pronto cuando, la noticia de mi esclavitud de amor,
  llegaba a su fin, su ultima carta, redactaba lo siguiente:
"Mi vida ya no es de mi propiedad, olvidarme, y se feliz con otro", 
no podía creer q nuestro intenso amor tenia fin bajo esas letras, pero por mas lagrimas q salieron de mis ojos, 
luchando por alcanzar el olvido, no hubo resultado, y cada noche me hacia la misma pregunta,
  ¿como ser libre, cuando ser esclava es un modo de vida?...

Sandra
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