Es cierto que para algunas personas, la empatía (capacidad que tiene el ser humano para ponerse en el lugar de otra persona) es un concepto desconocido.
Muchas veces creemos que somos comprensivos con los problemas de los demás, pero en realidad sabemos ser empáticos.
Las personas con esta capacidad son sensibles a alegrarse o entristecerse con los sucesos de otras personas,pero en realidad se le puede llamar empatía a la capacidad de reír o llorar si se hace por personas a las que queremos.
Es lógico alegrarse por la felicidad de un amigo o llorar por la pena de un hermano, pero si se trata de personas que no conocemos o que simplemente no queremos de verdad podemos llegar a desarrollar ese cambio de alma, que es la empatía.
En una situación de infidelidad, si somos la tercera persona, no pensamos que la pareja de nuestro amante sufrirá por nuestras pasiones o cuando nos enamoramos sin ser correspondidos y preferimos que si esa persona no nos ama, no se enamore de nadie; ahí prima el egoísmo propio.
Pero sin saberlo algún día podemos convertirnos en la pareja de ese amante comprometido o en la persona que por más amor que reciba no es capaz de amarnos.
El ser humano es maravilloso, pero para que engañarnos, las personas somos egoístas por naturaleza, por eso, es solo en situaciones limites cuando somos capaces de dormir a nuestro egoísmo primitivo y sacar del cajón a la empatía, esa amiga que nos hace un poquito mejores y que calma a los demás en momentos malos o alegra aun mas los momentos de dicha.
Es importante que aprendamos que a veces nosotros dejamos de ser importantes y que lo importante es que quien sufra sienta nuestra comprensión sin necesidad de decirlo, puesto que la empatía no se habla sino que se transmite, se siente y se respira.
Puedo parecer un loco, pero estoy muy cuerdo.

0 comentarios:
Publicar un comentario